Método Waldorf
El currículo Waldorf
se basa en la comprensión del desarrollo evolutivo del ser humano, desde la
niñez a la primera juventud, teniendo en cuenta la progresiva aparición de
capacidades vinculadas al ámbito del querer, del sentir y del pensar. Es decir,
nuestra pedagogía busca educar la totalidad del niño, equilibrando el trabajo
práctico con sus manos, con el progresivo desarrollo de la voluntad individual,
la imaginación y las capacidades intelectuales. Estos tres ámbitos se trabajan
en el kínder, la básica y la media, con distintos énfasis y metodologías. En
los primeros años del niño, por ejemplo, la manera de acercarse a los
conocimientos se realiza a través del juego, la fantasía y la imaginación,
incorporando paulatinamente el pensamiento abstracto, de modo de evitar la
intelectualización precoz de los niños. La pedagogía Waldorf distingue
distintos momentos anímicos en que se acentúa el desarrollo de diversas
capacidades, basándose en el estudio de la biografía humana a partir de
septenios (periodos de siete años).
La educación Waldorf
sustenta su currículum en la concepción del ser humano como un ser espiritual,
constituido por cuerpo, alma y espíritu. Por cuanto, esta pedagogía se propone,
como un elemento central, cultivar la espiritualidad, los ritos, la devoción
natural del niño, el respeto y admiración por los ciclos de la naturaleza, y
del ser humano. El currículum, en los diferentes años de la básica, se adentra
en un amplio recorrido por tradiciones religiosas y mitos de creación, sin
privilegiar una sobre las otras. De este modo, respetamos el credo religioso
que cada familia quiera darle a la formación de sus hijos.
Video que muestra la metodología Waldorf




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